El PDRN, el ingrediente que llegó de Corea, está ya en sérums de lujo y, desde octubre, en estanterías de pocos euros. Pero ya no viene solo del salmón. Qué cambia cuando la misma palabra nace de una flor o de una bacteria, y qué no se sabe todavía.

1 de octubre de 20264 minutos de lecturaKalipè Laboratorios
Camelia blanca prensada sobre papel de algodón blanco, junto a un hilo de seda blanco enrollado, vista desde arriba.

Hay ingredientes que se reconocen por el nombre antes que por el tacto. Este otoño, uno de ellos aparece en casi todas las etiquetas nuevas: PDRN. Lo encontramos en un sérum de lujo, en una crema para el contorno de ojos, en una mascarilla de pocos euros. Y la pregunta llega sola, con el frasco en la mano: si lleva el mismo nombre, ¿es el mismo ingrediente?

Qué está pasando

PDRN es la sigla de un nombre largo, polidesoxirribonucleótido, que describe algo sencillo de imaginar: hebras de ADN purificadas y cortadas en fragmentos. Durante años se ha obtenido casi siempre del salmón y se ha estudiado sobre todo en forma inyectable, en consulta.

Lo nuevo es su viaje. En 2026 ha pasado de las farmacias coreanas a las grandes casas de lujo europeas y, este mes de octubre, a una cadena de moda de precios bajos, con productos desde 2,50 libras. Y por el camino ha cambiado de origen: muchas fórmulas nuevas usan un PDRN «vegano», extraído de una flor como la camelia o de una planta como la centella, o producido por fermentación con una bacteria de la familia de los probióticos.

Una revisión publicada en septiembre compara todas estas fuentes. Su conclusión es prudente: las versiones vegetales y bacterianas son más sostenibles y se pueden producir todo el año, pero sus datos vienen casi siempre de células en el laboratorio, y las diferencias en cómo se fabrican y se estudian impiden, hoy, decir que sean equivalentes a la de salmón.

La lectura de la formuladora

«Dos ingredientes pueden compartir nombre y no compartir comportamiento», resume Mattea Ballarini, formuladora de Kalipè by Mattea Ballarini.

Lo que se queda: la dirección. Buscar alternativas al origen animal, que no dependan de una disponibilidad estacional y se puedan producir con regularidad, es un avance real. La biotecnología es el camino natural para hacerlo.

Lo que se descarta: el atajo de la palabra. Un fragmento de ADN de flor no es una copia del de salmón: pueden cambiar el tamaño de las hebras, la pureza, lo que queda alrededor. La propia revisión señala que todavía no existen criterios comunes para fabricar y controlar estas versiones nuevas. Por eso la sigla, sola, no dice cuánto hay, de qué tamaño ni con qué trabaja dentro de la fórmula.

Y hay un matiz que el entusiasmo suele borrar: casi todo lo que se sabe del PDRN viene de su uso inyectado. En una crema, la piel decide qué deja pasar, y es la fórmula entera, no un nombre, la que hace el trabajo.

Qué cambia para ti

Nada te obliga a elegir entre salmón y camelia. Lo útil es cambiar la pregunta. En lugar de «¿lleva PDRN?», mejor: «¿de dónde viene, y qué se ha medido con esta fórmula, en personas?». Si la marca lo explica, la sigla tiene contenido. Si solo la exhibe, es una tendencia.

Lo que sí puedes esperar de una buena fórmula de este tipo es lo que la piel agradece con constancia: hidratación, una sensación de calma, una textura más uniforme con el paso de las semanas. No una reparación profunda en pocos días.

Y el rito sigue siendo tuyo: unas gotas templadas entre las palmas, la presión suave sobre las mejillas, ese momento de la noche en que la piel y tú bajáis el ritmo juntas.

Ese es el criterio de Kalipè: ciencia de precisión, constancia y ningún milagro. Preguntar de dónde viene cada ingrediente y prometer solo lo que la piel puede mostrar.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el PDRN de las cremas?

Es un fragmento de ADN purificado. Tradicionalmente se obtiene del salmón; hoy muchas fórmulas usan versiones obtenidas de plantas, como la camelia o la centella, o por fermentación con bacterias.

¿El PDRN vegano funciona igual que el de salmón?

No está demostrado. Una revisión publicada en septiembre de 2026 concluye que las versiones vegetales y bacterianas tienen sobre todo pruebas de laboratorio y que, por ahora, no se puede afirmar que sean equivalentes a la de salmón.

¿Qué conviene preguntar antes de elegir una crema con PDRN?

De dónde viene el ingrediente y qué se ha medido con esa fórmula concreta, en personas. La sigla sola no dice cuánto hay ni cómo trabaja con el resto de la fórmula.

Descubrir el ritual

Fuentes

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